El 5 de mayo de 2025, Microsoft anunció el cierre definitivo de Skype. Este anuncio, algo polémico, ha suscitado la reacción de toda una generación. Seguramente todo el mundo recuerda ese sonido tan característico cuando empieza una llamada, y pensar en él nos llena de nostalgia. Pero es únicamente esa nostalgia lo que provoca la reacción; ante la diversidad de soluciones de la competencia que han ido surgiendo desde hace años, Skype ha ido perdiendo cada vez más cuota de mercado, y cabe preguntarse si no hace ya diez años que la plataforma desapareció.
Skype nació en Luxemburgo en 2003. La aplicación, ideada por el danés Janus Friis y el sueco Niklas Zennström, fue desarrollada por tres estonios desde su país. Estonia llevaba mucho tiempo intentando convertirse en una potencia en la economía digital, y Skype siempre ha mantenido numerosas oficinas en su capital. Inicialmente, el nombre del proyecto era «Skyper» (una contracción de «sky peer-to-peer»), pero los fundadores eliminaron la «R» para adoptar el nombre que se mantendría hasta el final: Skype.
Desde el punto de vista tecnológico, Skype no es solo un medio de comunicación más; es una auténtica revolución tecnológica para la época. Tal y como indica el nombre del proyecto, Skype se basa en la tecnología peer-to-peer para comunicarse, es decir, cada usuario se convierte en un nodo de la red. Pero la verdadera razón por la que Skype tuvo un éxito fulgurante es el uso de la VoIP (voz sobre IP), que permite prescindir de las redes de telefonía y comunicarse a través de Internet. La VoIP, combinada con el funcionamiento peer-to-peer, ha convertido a Skype en un sistema de comunicación independiente de los gigantes de la telefonía.
Las funcionalidades de Skype son numerosas y convierten a esta novedad en una herramienta imprescindible para la comunicación, tanto para particulares como para empresas: llamadas y videoconferencias, mensajería instantánea, intercambio de archivos y un largo etcétera.
Dos años más tarde, en 2005, eBay adquirió Skype por un importe de 2.600 millones de dólares. El objetivo era integrar este sistema de comunicación en la plataforma de venta para reforzar la confianza de compradores y vendedores. Esta integración no atrajo a los usuarios, que preferían comunicarse mediante mensajes, y sigue siendo hoy en día un claro ejemplo de una estrategia teóricamente buena pero con una implementación fallida.
A raíz de este fracaso, en 2009, eBay vendió el 65 % de las acciones de la empresa a un grupo de inversores estadounidenses por un importe de 1.900 millones de dólares.
Al margen de estas múltiples adquisiciones, Skype sigue siendo una herramienta imprescindible para la comunicación y continúa su desarrollo, incorporando funciones tanto gratuitas como de pago para necesidades específicas. El sistema permite ahora llamar a una cuenta de Skype (ordenador o móvil) a través de un número de teléfono asignado a dicha cuenta desde una línea fija o móvil, y viceversa.
En 2010, se estimaba que el 25 % de las llamadas de voz realizadas en todo el mundo se hacían a través de Skype. Este éxito se debe a la diversidad de usos: llamadas internacionales, videoconferencias profesionales o personales, videojuegos, etc.
En 2011, Microsoft adquirió Skype por 8.500 millones de dólares, con Google, Cisco y Facebook como principales competidores en esta operación. La empresa de Bill Gates integró Skype en su oferta profesional. Para sacar provecho del uso por parte de los particulares, se añaden a la interfaz anuncios personalizados basados en las conversaciones de los usuarios. Estos cambios, sumados a las modificaciones de la interfaz, los frecuentes errores y los problemas de rendimiento, provocan el descontento de los usuarios.
Aunque Skype dejó huella por su sencillez y accesibilidad, presentaba carencias en materia de ciberseguridad. Con el paso de los años, se fueron descubriendo cada vez más vulnerabilidades, como la ejecución remota de código, la suplantación de identidad, etc.
En 2012 se descubrió una vulnerabilidad grave que permitía tomar el control de una cuenta con solo conocer la dirección de correo electrónico asociada, mediante el restablecimiento de la contraseña. Muchas cuentas fueron pirateadas de esta manera y Microsoft tuvo que suspender la función de restablecimiento de contraseña antes de implementar un parche.
El concepto «peer-to-peer», que lo convirtió en un éxito, es ahora un lastre. De hecho, la descentralización del sistema hace que sea muy complejo implementar medidas de protección, a diferencia de otros sistemas que pasan por servidores. Por las mismas razones, las actualizaciones no podían realizarse con rapidez, lo cual resulta molesto cuando se trata de un parche para una vulnerabilidad de seguridad crítica…
También se criticaba la falta de transparencia en la política de cifrado; los usuarios se preocupaban por no saber cómo se cifraban y trataban los datos, ya que, con este sistema peer-to-peer, podían ser fácilmente interceptados. En el caso de las empresas, donde la información suele ser confidencial, este problema se ha convertido en un gran reto.
Paralelamente, y desde hace ya varios años, el mundo de las comunicaciones ha visto surgir alternativas a Skype que lo superan en sus propios ámbitos de especialización:
- WhatsApp en 2009: mensajería instantánea y llamadas a través de Internet
- FaceTime en 2010: videollamadas en iPhone y Mac
- Zoom en 2012: videoconferencias para profesionales
- Discord en 2015: videojuegos y comunidades
El lanzamiento de Teams en 2017 por parte de Microsoft marca el fin de Skype; la empresa no oculta su intención de hacer desaparecer esta antigua plataforma en favor de sus ofertas «todo en uno». El desarrollo de Skype se ralentiza, las mejoras son cada vez más escasas y los usuarios que aún no se habían pasado a la competencia se ven empujados a abandonarlo.
El 5 de mayo de 2025, ocho años después, Microsoft anuncia el cierre definitivo del servicio de Skype y anima a los últimos usuarios a utilizar Teams, ofreciéndoles una migración automática de las conversaciones.
Skype seguirá siendo un símbolo de esa época. Esa pequeña startup luxemburguesa revolucionó este sector y las repercusiones han sido innumerables. Entre ese legado se encuentran los precios actuales de las tarifas de telefonía móvil. Xavier Niel, con Free, fue el primero en dejar de vender suscripciones por minutos; había comprendido perfectamente que era imposible competir con el VoIP, popularizado por Skype.
Es difícil imaginar cuál será la próxima revolución en este ámbito, qué tecnología dejará obsoletas a WhatsApp, Discord, Teams, etc. Pero lo que es seguro es que, gracias a Skype, hoy en día contamos con esta diversidad y esta competencia que tanto nos beneficia.
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