El 19 de julio de 2024, la empresa CrowdStrike, uno de los líderes mundiales en ciberseguridad, lanzó una actualización que provocó una avería de una magnitud sin precedentes. Se bloquearon 8,5 millones de ordenadores de sus clientes, lo que paralizó las empresas. Sin embargo, esta avería, aunque excepcional, no es un caso aislado. El mundo ha sufrido varias averías informáticas importantes que han afectado a diversos sectores e infraestructuras críticas.
Estos incidentes nos recuerdan la importancia de la resiliencia de los sistemas informáticos y de contar con sistemas redundantes. En este caso concreto, disponer de un ordenador de repuesto listo para usar para cada empleado resulta imposible, ya que sería demasiado costoso. Crowdstrike reaccionó rápidamente ofreciendo un parche, cuya aplicación resulta laboriosa —ya que cada equipo debe tratarse por separado—, pero sin dificultades. Esta avería no debe hacernos olvidar los precedentes que, aunque de menor envergadura, no por ello son menos graves. A modo de ejemplo, he aquí cuatro grandes fallos informáticos de los últimos 25 años.
Fallo de Amazon Web Services (AWS) en 2017: error humano
En febrero de 2017, Amazon Web Services (AWS), uno de los principales proveedores de servicios en la nube del mundo, sufrió una avería grave que afectó a numerosos sitios web y aplicaciones que dependían de su infraestructura. Esta avería se debió a un error humano durante una operación de mantenimiento en el servicio de almacenamiento S3 (Simple Storage Service). Un técnico eliminó accidentalmente un conjunto de servidores de control cruciales, lo que provocó una cascada de problemas que afectaron a los servicios S3 en la región este de Estados Unidos. Como consecuencia, más de 100 000 sitios web y servicios en línea de sus clientes, incluidas plataformas importantes como Netflix, Slack y la App Store, quedaron inaccesibles durante varias horas. Este incidente puso de manifiesto la creciente dependencia de las empresas respecto a los servicios en la nube y la importancia de contar con planes de continuidad sólidos para gestionar las interrupciones del servicio.
El fallo informático de Toyota en 2009: error de programación
En 2009, Toyota se vio envuelta en un gran escándalo relacionado con un fallo informático en sus vehículos, lo que provocó retiradas masivas del mercado y preocupación por la seguridad de sus vehículos. El problema, conocido como «aceleración repentina e involuntaria» (sudden unintended acceleration), provocaba que algunos vehículos de Toyota aceleraran bruscamente sin que el conductor pisara el acelerador. Este fallo se atribuyó a varios factores, entre ellos problemas de software en el sistema de control electrónico del acelerador, así como defectos mecánicos como pedales de acelerador atascados y alfombrillas mal ajustadas. Se han relacionado accidentes mortales con este fallo, lo que ha provocado una crisis de confianza entre los clientes y ha empañado gravemente la reputación de la marca. Toyota ha retirado más de 10 millones de vehículos en todo el mundo para subsanar estos problemas y ha sido condenada a pagar 1.2 mil millones de dólares por las autoridades estadounidenses. Estos problemas, que afectaron a varios vehículos de la marca en distintos periodos, han empañado la imagen de la marca, que había dado muestras de arrogancia llegando incluso a afirmar que los conductores confundían el pedal del freno con el del acelerador. Sea como fuere, la integración de software, de la electrónica de a bordo y, ahora, de la IA en los vehículos modernos sigue siendo un reto para la seguridad, como han vuelto a demostrar los recientes accidentes provocados por vehículos autónomos.
El error de división del Pentium en 1994: un fallo de diseño
Este famoso incidente informático, ocurrido en 1994, marcó un hito en la historia de la informática. El fallo afectaba a los procesadores Intel Pentium y se manifestaba mediante errores de cálculo en las operaciones de división en coma flotante. Identificado por primera vez por un profesor de matemáticas, Thomas Nicely, el problema se debía a un fallo en el algoritmo utilizado por el procesador para realizar estas divisiones, lo que daba lugar a resultados incorrectos en determinadas condiciones muy específicas. Aunque este error, relativamente sencillo, se debía en realidad a un problema en la tabla de consulta de los algoritmos del chip, con una probabilidad de 1 entre 9 000 millones. La revelación provocó una gran polémica entre los usuarios y la comunidad científica, ya que la precisión de los cálculos era crucial para numerosas aplicaciones profesionales y científicas. En respuesta, Intel puso en marcha un programa de sustitución gratuita de los procesadores defectuosos, pero inicialmente subestimó el impacto del fallo, lo que minó la confianza de los consumidores. Este incidente afectará a la cotización de las acciones y el fabricante destinará 500 millones de dólares a la sustitución de los procesadores defectuosos, siempre que el consumidor pueda reproducir el error en su equipo.
El fallo de la red de AT&T en 1990: error en una actualización.
En enero de 1990, AT&T, una de las mayores empresas de telecomunicaciones de Estados Unidos, sufrió una avería masiva en la red que paralizó su servicio de larga distancia durante unas nueve horas. Esta avería, que afectó a millones de llamadas en todo el país, fue causada por un error de software en el sistema de conmutación electrónica de la empresa. Este sistema, esencial para la gestión y el enrutamiento de las llamadas, contenía un error en una actualización de software reciente. El fallo se activaba cuando un conmutador sufría una sobrecarga e intentaba reiniciarse, lo que provocaba un efecto dominó que hacía que otros conmutadores dejaran de funcionar en cadena. El incidente tuvo importantes repercusiones, no solo para el público, sino también para las empresas y los servicios de emergencia que dependen de las comunicaciones de larga distancia. Esto también pudo afectar a las llamadas de socorro y a las emergencias. AT&T sufrió importantes pérdidas económicas y un daño a su reputación, lo que llevó a la empresa a revisar y reforzar sus procedimientos de pruebas y validación de software.
He aquí algunos ejemplos no tan lejanos que nos recuerdan que hay que relativizar el incidente provocado por Crowdstrike. Por un lado, la empresa reaccionó rápidamente y, por otro, no se produjo ningún peligro. En general, estos ejemplos ilustran hasta qué punto nos hemos vuelto dependientes de los sistemas informáticos, ya sea para tareas profesionales o de la vida cotidiana, y todo ello en plena era de la IA.
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