Pasar al contenido principal
Radia Perlman
Mujeres en el sector tecnológico: Radia Perlman

Cuando se habla de las grandes figuras que han dado forma a la informática moderna, hay ciertos nombres que surgen de forma natural. Sin embargo, otras pioneras, igualmente fundamentales, siguen siendo demasiado desconocidas para el gran público. Es el caso de Radia Perlman, ingeniera y matemática estadounidense, a quien, sin embargo, le debemos uno de los mecanismos más discretos y esenciales de nuestras redes: el Protocolo de Árbol Extendido (Spanning Tree Protocol). 

Sin ella, conectar dos conmutadores por error bastaría para colapsar toda una red. Se la conoce como «la madre de Internet», un título que nunca le ha gustado llevar, pero que dice mucho de la magnitud de su contribución.

 

Nacida en 1951 en Portsmouth, Virginia, Radia Perlman creció en una familia en la que la informática formaba parte del día a día: su padre era ingeniero y su madre, programadora para la administración estadounidense. Desde muy temprana edad, descubrió que se le daban bien las matemáticas y la lógica, que le parecían «naturales y fascinantes». También le gusta precisar que no encaja en el estereotipo de la ingeniera: nunca ha desmontado un ordenador ni ha montado circuitos en su garaje. 

Ingresó en el MIT a finales de la década de 1960, donde obtuvo una licenciatura y, posteriormente, un máster en matemáticas. Aprendió a programar casi por casualidad: un asistente de investigación que buscaba un programador para un proyecto de física le ofreció el puesto, aunque ella aún no sabía programar. Aprendió sobre la marcha, en el laboratorio de inteligencia artificial del MIT.

 

Tras finalizar sus estudios, se incorporó a Bolt, Beranek and Newman (BBN), una empresa que desarrollaba equipos de red para el Gobierno estadounidense y que desempeñó un papel clave en los inicios de ARPANET. Fue allí donde comenzó a interesarse seriamente por los protocolos de enrutamiento. 

En 1980, mientras impartía una conferencia sobre el tema, llamó la atención de un responsable de Digital Equipment Corporation (DEC), quien le ofreció un puesto. Poco después de su llegada, le encomendaron un problema que la empresa no lograba resolver: ¿cómo permitir que los ordenadores conectados a través de varias rutas redundantes se comunicaran sin crear bucles infinitos de datos, capaces de saturar toda la red?

 

En pocos días, ideó una solución elegante. La idea: conseguir que los equipos de la red (los puentes, lo que hoy llamaríamos conmutadores) se pusieran de acuerdo entre sí para mantener solo una ruta activa entre dos puntos, desactivando automáticamente los enlaces superfluos, mientras se mantienen los demás en reserva por si la ruta principal fallara. 

La red, vista así, se convierte en un árbol: de ahí el nombre de Spanning Tree Protocol (STP). Estandarizado por el IEEE en 1990 con la denominación 802.1D, sigue equipando hoy en día a la casi totalidad de las redes Ethernet del mundo. Sin él, bastaría con conectar mal dos cables de red para provocar lo que más temen los administradores: la tormenta de difusión, en la que los paquetes de datos dan vueltas en bucle y acaban paralizando toda la red.

 

Radia Perlman tiene una forma muy particular de hacer accesible la técnica, combinando rigor científico y sentido del humor. Para explicar el funcionamiento del STP, escribió un poema titulado «Algorhyme», inspirado en el poema «Trees» de Joyce Kilmer, que comienza con estas palabras: «I think that I shall never see, a graph more lovely than a tree». Más tarde, su hijo lo pondría música. 

En 1992, publicó «Interconnections: Bridges and Routers», una obra que se convertiría en una referencia en la enseñanza de las redes informáticas, elogiada por su claridad en una época en la que la terminología del sector era especialmente confusa y estaba mal definida.

 

Su carrera no se limitó a STP. Tras su paso por DEC, se incorporó a Novell y, posteriormente, a Sun Microsystems, donde se especializó en seguridad de redes. Allí desarrolló, entre otras cosas, el protocolo TRILL (Transparent Interconnection of Lots of Links), diseñado para subsanar las limitaciones del STP en redes más complejas y densas. 

En total, es titular de más de un centenar de patentes, obtuvo un doctorado en Informática por el MIT en 1988 y ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos un puesto en el Salón de la Fama de los Inventores Nacionales y en el Salón de la Fama de Internet.

 

Queda ese famoso título de «madre de Internet», que siempre se ha tomado con cierta distancia. Al ser preguntada al respecto, explicó que ese apodo le fue otorgado casi a modo de broma, durante una entrevista, en una época en la que muchos hombres proclamaban a los cuatro vientos haber «inventado Internet», sin que ninguna mujer se atreviera a decir lo mismo. 

Para ella, Internet nunca ha sido obra de una sola persona: es una suma de contribuciones, de las cuales la suya no es más que una pieza entre otras. Incluso añade, con la modestia que la caracteriza, que si ella no hubiera inventado el STP, otra persona lo habría hecho tarde o temprano.

 

Quizá ahí resida toda la lección de su trayectoria. Radia Perlman no buscó la fama ni el título que se le ha otorgado. Simplemente resolvió, con una claridad de espíritu formidable, un problema que nadie más sabía formular de forma tan sencilla. Y quizá esa sea, precisamente, la verdadera definición de una pionera.


 

↑