Pasar al contenido principal
Tendencias de Silicon Valley
Tres tecnologías que están reinventando Silicon Valley

Silicon Valley tiene una rica historia que se remonta a la época en la que se la conocía como el «Valle de las Delicias del Corazón». En los años 50, estaba cubierta de albaricoqueros, melocotoneros y cerezos, además de campos de fresas. La principal actividad de la región era entonces la elaboración de conservas de fruta, compotas, jaleas y mermeladas. 

Sin embargo, la tecnología de vanguardia ya estaba presente. En 1887 se construyó el observatorio de Lick y, posteriormente, en 1891, se fundó la Universidad de Stanford. La electrónica se convirtió de inmediato en un tema de interés con la creación, en 1909, de la Federal Telegraph Corporation en Palo Alto. 

En 1939: se fundó Hewlett-Packard en Palo Alto, en un garaje que se convertiría en el símbolo de los orígenes de Silicon Valley. Durante la guerra, Silicon Valley se convirtió en un centro de transmisión e investigación electrónica (incluida la Universidad de Stanford). 

En 1951 se creó el parque industrial de Stanford, que fomentaba las colaboraciones entre Stanford y las empresas tecnológicas. Dos años más tarde se fundó la empresa Varian Associates, pionera en la tecnología de microondas y semiconductores.  Posteriormente, en 1956, se inauguró el Shockley Semiconductor Laboratory, lo que condujo a la creación de semiconductores a base de silicio.

Hacia mediados de la década de 1960, se inició la expansión urbana. Los huertos fueron abandonados para dar paso a nuevas empresas y viviendas. La última gran fábrica de conservas cerró sus puertas en 1967.

Hacia 1965, la era de los semiconductores estaba en pleno auge. Esta región al sur de San Francisco se había convertido en un centro tecnológico, liderado por pioneros: Fairchild Semiconductor International comercializó el primer circuito integrado e Intel se fundó en 1968. 

Los semiconductores se convirtieron en el núcleo de toda innovación tecnológica en los años 60, pero el gran público no percibió su impacto real hasta el nacimiento del ordenador personal. La década de los 70 sería el caldo de cultivo que daría lugar a la informática moderna diez años más tarde. El primer microordenador fue, quizá, el Altair 8800 de Ed Roberts en 1974, pero no fue hasta dos años más tarde, cuando Steve Jobs y Steve Wozniak crearon el Apple 1, que la era del ordenador personal comenzó realmente.

El impacto más amplio del ordenador personal a nivel mundial, que supuso una reinvención de Silicon Valley, se debió a la decisión de IBM de utilizar el procesador 8088/8086 de Intel en su primer ordenador personal en 1981 (al igual que en el Altair). Cuando esta máquina se convirtió en un éxito mundial, Silicon Valley —hasta entonces conocido solo por los geeks de la época— saltó a la palestra. La llegada del PC de IBM dio lugar a toda una industria, tanto en el ámbito del hardware y el software como en el de la distribución y los servicios. Había nacido la era del PC.

Hoy en día, el ordenador personal sigue siendo importante, pero la demanda alcanzó su punto álgido a mediados de la década de 2000.

Silicon Valley inició una nueva transformación a mediados de los años 90, cuando Netscape lanzó su navegador web en 1994. En 1997, el auge de Internet hizo surgir una nueva industria en el corazón de Silicon Valley con todo tipo de nuevas aplicaciones, servicios y productos.

Posteriormente, el panorama de Silicon Valley volvió a transformarse con la llegada de los smartphones y, en particular, en 2007 con el iPhone. Los ingenieros de semiconductores, los programadores de software y los desarrolladores de aplicaciones comenzaron a llegar en masa al valle. Nuevas empresas como Uber y Lyft han dado lugar a «subindustrias» en torno al smartphone. Esta vez, las ventas de productos se medían en miles de millones: según Statista, las suscripciones a teléfonos inteligentes en todo el mundo en 2022 ascendían a 6.400 millones, y se prevé que alcancen los 7.700 millones de aquí a 2028.

1951, 1965, 1980, 1994, 2007: cada 10 o 20 años, Silicon Valley se reinventa. Empresas que se creían eternas desaparecen para dar paso a nuevos «campeones». 

Actualmente nos encontramos en un nuevo periodo de transición. Tras meses de contrataciones masivas durante la pandemia de la COVID, las empresas de Silicon Valley han llevado a cabo despidos masivos durante los últimos dos años para proteger sus beneficios. 

Sin embargo, tres tecnologías emergentes están a punto de dar un nuevo impulso a Silicon Valley durante los próximos 15 a 20 años: la IA, la informática espacial y la informática cuántica.

Se prevé que la IA se convierta en una de las tecnologías más importantes que impulsarán la informática durante los próximos 25 años. Los procesadores que están impulsando la revolución de la IA se volverán exponencialmente más potentes. Ya estamos observando inversiones masivas en I+D en el diseño de semiconductores y en las hojas de ruta destinadas a impulsar aplicaciones, soluciones y servicios de IA que hoy ni siquiera podemos imaginar.

La segunda tecnología que debería impulsar el crecimiento de Silicon Valley es la virtualización y el desarrollo del 3D para el gran público. Durante muchos años, el 3D se ha utilizado en aplicaciones especializadas, como el diseño asistido por ordenador. Sin embargo, para la mayoría de nosotros, nuestro mundo informático es en 2D. La transición al 3D vendrá impulsada por Apple y otras empresas del GAFAM, que están allanando el camino para películas, videojuegos, deportes, entretenimiento y conciertos en 3D, así como para otras nuevas aplicaciones que aún no se han inventado. La industria también debería interesarse por la virtualización de activos para el mantenimiento, la formación y la generalización de la impresión 3D...

El tercer ámbito a tener en cuenta es la informática cuántica. Aunque aún se encuentra en sus inicios, la informática cuántica no es una quimera y tendrá un impacto considerable en nuestro mundo. Se espera que esta tecnología modifique considerablemente la IA y el aprendizaje automático, lo que se traducirá en ventajas como sugerencias de compra hiperpersonalizadas y herramientas domésticas inteligentes avanzadas. También transformará radicalmente la asistencia sanitaria cuando se utilice para descubrir nuevos medicamentos más rápidamente, encontrar posibles curas y descubrir nuevas formas de vivir mejor durante más tiempo. 

Se prevé que los ordenadores cuánticos también beneficien a sectores como la inversión, la gestión de la cadena de suministro, el entretenimiento y la robótica. 

Sin embargo, también podrían suponer una amenaza para la privacidad y la ciberseguridad si no se establecen las defensas adecuadas antes de que las máquinas cuánticas empiecen realmente a implantarse.

Si combinamos estas tres nuevas tecnologías (IA, 3D e informática cuántica), podríamos tener los próximos ingredientes de la fórmula ganadora de Silicon Valley. 

Lo cierto es que esta región está en plena ebullición en torno a estos temas y que, una vez más, se está reinventando, tal y como ha sabido hacer desde hace más de 80 años.

↑