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Morris II, el primer gusano informático que utiliza IA
Morirs II, el primer gusano informático que utiliza inteligencia artificial.

Los avances tecnológicos han abierto nuevas puertas, pero a veces estas pueden conducir a territorios peligrosos. Los gusanos informáticos representan una amenaza en el panorama de la ciberseguridad. Las noticias suelen centrarse en el ransomware, pero los gusanos pueden ser igual de devastadores y, a menudo, más sutiles en su forma de actuar.


Entonces, ¿qué es exactamente un gusano informático? Se trata de un tipo de software malicioso que se propaga a través de las redes aprovechando vulnerabilidades conocidas para infiltrarse en los equipos. A diferencia de los virus, no se dirigen específicamente a sistemas concretos y pueden desplazarse de forma autónoma por las redes. Su principal objetivo es propagarse lo más ampliamente posible, lo que los hace especialmente difíciles de detener una vez que han infectado un sistema.


El primer ejemplo conocido data de 1988, con el gusano Morris. Este se hizo famoso al paralizar aproximadamente el 10 % de los ordenadores conectados a Internet en aquella época. Desde entonces, los gusanos informáticos han evolucionado, aprovechando diversos métodos de infiltración —desde correos electrónicos hasta descargas de software gratuito— para acceder a los sistemas y causar daños considerables.


Morris II representa una nueva frontera en el mundo de la ciberdelincuencia. Diseñado por Ben Nassi, Stav Cohen y Ron Bitton, este gusano informático utiliza la inteligencia artificial para atacar a los asistentes de mensajería con IA, como ChatGPT y Gemini, y eludir las medidas de seguridad para robar datos confidenciales. Para entender mejor cómo funciona, imagina que estás chateando con un asistente de mensajería con IA.

 

El gusano envía una orden (prompt) que incita al asistente a responder generando una nueva orden en su respuesta, y así sucesivamente. Esto crea, en esencia, un bucle en el que el gusano puede replicarse y propagarse a través de las conversaciones, aprovechando las debilidades de los sistemas de IA para acceder a información confidencial. Además, los investigadores también han descubierto un método que consiste en integrar esta instrucción en un archivo de imagen, aprovechando así una vulnerabilidad en los sistemas de correo electrónico que permite la transmisión de instrucciones ocultas en imágenes. Esto permite que el gusano se propague de la misma manera que con la instrucción de texto.


La creciente complejidad de los ataques informáticos, ilustrada por la aparición de sofisticados gusanos informáticos como Morris II, pone de relieve la importancia crucial de la ciberseguridad en nuestra era digital. Ante esta amenaza persistente, es imprescindible que las empresas y los usuarios adopten un enfoque proactivo en materia de protección de datos y sistemas, en particular reforzando sus defensas contra los ataques basados en la inteligencia artificial.


 

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