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Un mono sentado en una silla
El 95 % de los NFT ya no valen nada

En el mundo de las criptomonedas, los tokens no fungibles (NFT) se han consolidado como las estrellas de los últimos años. El revuelo mediático alcanzó su punto álgido durante el ciclo alcista de 2021/22, con un volumen de intercambio mensual de casi 2.800 millones de dólares en agosto de 2021. Los NFT han encendido la imaginación colectiva en todo el mundo, con numerosas ventas que alcanzaron millones de dólares.

Pero he aquí que el mercado de los NFT ha cambiado radicalmente... Los datos de la cadena de bloques mostraban un valor de negociación semanal de unos 80 millones de dólares en julio de 2023, lo que representa solo el 3 % del máximo alcanzado en agosto de 2021. Entonces, ¿qué ha pasado?

Los NFT experimentaron un ascenso vertiginoso, seguido de un descenso brusco, y la visión de futuro dependerá de las decisiones que se tomen para hacer evolucionar el mercado. Dado que el frenesí no era sostenible, la caída era inevitable.

La situación actual del mercado de los NFT se caracteriza por una importante disminución del entusiasmo y un duro regreso a la realidad para los inversores. La mayoría de los NFT no tienen ningún valor, ya que el 95 % de las colecciones de NFT tienen una capitalización de mercado de 0 Ether (ETH). Esto significa que el 95 % de las personas que poseen colecciones de NFT han realizado una inversión que hoy en día no vale nada, cero, ni un comino, nada de nada.

 

El valor sigue siendo un problema importante

Incluso si nos fijamos en los NFT más cotizados, es difícil encontrar valor.

Un sorprendente 18 % de las denominadas colecciones de primera línea tiene un precio mínimo de cero, lo que indica que una parte significativa, incluso de las colecciones más destacadas, tiene dificultades para mantener la demanda.

El 41 % de los NFT más cotizados tienen un precio modesto, entre 5 y 100 dólares, lo que podría indicar una falta de valor percibido entre estos activos digitales. Sorprendentemente, menos del 1 % de estos NFT tienen un precio superior a los 6 000 dólares, lo que pone de manifiesto la escasez de activos de gran valor incluso entre los NFT más codiciados. Estamos ya muy lejos de las transacciones multimillonarias de hace dos años.

Estas estadísticas no solo ponen de relieve la disparidad en las altas esferas del mundo de los NFT, sino que también sirven como un claro recordatorio de que no es oro todo lo que reluce.

La situación podría ser aún más sombría de lo que sugieren las cifras. Se han observado factores de hasta 750 entre el valor anunciado (valor mínimo) y los datos reales de las transacciones. Algunos se aferran a valoraciones infladas que no reflejan el interés real de los compradores ni el importe de las ventas.

La demanda de NFT es insuficiente para seguir el ritmo de la oferta, ya que el 79 % de las colecciones de NFT siguen sin venderse. Este desequilibrio entre la oferta y la demanda crea un mercado de compradores en el que los inversores (cuando los hay) se vuelven más perspicaces, evaluando cuidadosamente el estilo, la singularidad y el valor potencial de los NFT antes de tomar una decisión.

Además, ahora se sabe que el impacto medioambiental de los NFT no es insignificante: el proceso de acuñación de los NFT consume mucha energía, y la energía necesaria para acuñar unas 200 000 colecciones de NFT equivale a la emisión de unas 16 500 toneladas métricas de CO₂.

 

El mercado de los NFT debe evolucionar

Cabe plantearse una pregunta fundamental: ¿para qué sirven? ¿Cuántos de estos NFT carecen de una utilidad real y ahora resultan redundantes? Sin utilidad, podrían considerarse «muertos».

Incluso objetos muy codiciados de las colecciones digitales, como el Bored Ape Yacht Club (BAYC) y sus colecciones de NFT del Mutant Ape Yacht Club, podrían perder su valor con el tiempo si solo sirven como foto de perfil o como medio para hacer alarde de riqueza.

Para poder prosperar y resistir las fluctuaciones del mercado, los NFT deben ser históricamente relevantes (como las cartas de Pokémon de primera edición), poseer un valor artístico o tener una utilidad real. Aunque el concepto de arte sigue siendo discutible, es lógico pensar que muchos consideran que gran parte de los NFT que hay en el mercado… no lo son.

Los NFT con casos de uso reales, como la conservación del patrimonio cultural, la concesión de acceso exclusivo, la garantía de autenticidad, la facilitación del intercambio de activos en los videojuegos, la garantía de la singularidad de los activos digitales o la provisión de análisis de datos y predicciones, tienden a conservar su valor.

En resumen, para perdurar, el futuro de los NFT no debe basarse en la especulación, sino en el valor y la utilidad reales que aportan a sus titulares. A partir de ahí, podrá ser pertinente plantearse la cuestión de su asegurabilidad. Hablaremos de ello en nuestro próximo artículo.

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